Muy bien, he aquí lo que he visto hasta hoy: Cada cuerpo un bastión de "lo mío-que jamás serálo tuyo ni lo nuestro"; miedo incontrolable: miedo ciego a abrir la puerta y dejarnos ver unos a otros que estamos desnudos; procesiones incontables corriendo atrás del amor ideal, un fantasma que siempre se disuelve, siempre, al dar vuelta a la esquina; inventos infructuosos de cualquier tenor y alcance para convencerse de que la felicidad pueda ser alguna otra cosa que entregarse a los demás; reglas, dictámenes, teorías y credos inútiles (porque no le dan cabida al alma, bendita en su repulsión a los encierros; porque son el Olimpo de los necios que creen en llegara alguna parte enviando al amor al destierro por ser indefinible); multitudes de hipócritas apedreando a los que muestran sus manos vacías; pesimistas sin ningún motivo; optimistas sin ningún motivo; lo-que-sea-istas subidos al carro de turno; la desconfianza, alimentada de saber que el otro esconde en sífianza, alimentada de saber que el otro esconde en sílos mismos monstruos; el odio, nacido de no reconocer los monstruosen nosotros mismos; la máquina de forjar hombres a imagen y semejanzade un dios perverso, vengativo e ignorante; separación, separación por todas partes: esto no es aquello no es lo otro ni lo de más allá (y el doloroso precio de la soledad); los muertos echando tierra estéril sobre la divina semilla de la infancia en las escuelas; la mirada impotente y mezquina de los padres que se proclaman dueños de los Hijos de la Vida, (¡la Vida!, ¡que jamás espera nada de nadie!); los que quieren que todo quede como está saqueando con gritos, balas o vergüenzalos dones de la juventud; ¡un océano tan vasto de dolor cuando todo podría ser tan distinto! He visto, también, los que no cejan: buscando a tientas; aferrándose (o soltándose) al centro en las mareas cambiantes; dejando un tenue rastro del perfume inconfundible en los vientos furiosos; librando, cada día, la batalla más difícil, la única noble, la de adentro; borrando con su propia sangre los dictados negros (propios y ajenos); equivocándose, equivocándose y volviendo a empezar; dudando de su fuerza, pero ofreciendo el pecho; sabiendo que está todo por hacer, y que tendrá que ser hecho cada vez por cada uno; templando su coraje en la negrura más espesa de la noche.
Pedro Aznar


Que de mal humor me pones cuando encima que me enojo no me hablasssssss jajajaj me hago la victima hijo de puta y vos bueno jajajaj XD que ganas de patearte la boca jajajajja :P, pero vos sabes que yo necesito tu blah blah blah, asique por mas que me enojo siempre termina todo regio :)




















